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Desechos o Buenos hechos

Por Carlos Sandoval
Por Carlos Sandoval
Gráfica de un capariche de principios del siglo XX | Fotografía: referencial
Gráfica de un capariche de principios del siglo XX | Fotografía: referencial

Cuantos hemos comido en las papas de la veci, cuantos hemos estado en la Mama Negra, o recién nomas en el Desfile Cívico, todos supongo, pero después de ir comprar algún “matambres” limpiarnos con la manga, les pregunto ¿Dónde botamos la basura?, por ahisito nomas donde nadie vea, en alguna ventana, puerta, pero eso si, nos hacemos los locos para no ver un tacho de basura, o ¿no hay los suficientes?

 

Les cuento una experiencia que tuve cuando caminando después de carnaval, acabé de comer un cevichochos y la tarrina la quise poner en un tacho de cierta tienda, y la señora salió gritando ¡Hey joven, no es tacho público!

 

Si nos ponemos a caminar por las calles de Latacunga no solo después de un evento o festejo, sino después de un día común, vemos arrta basura que parece pista de obstáculos a más de los regalitos de los perros callejeros y los baches de las calles. ¿Quién limpia todo eso que dejamos y a la mañana siguiente tenemos otra vez una Latacunga limpia? LOS CAPARICHES, los personajes a los que dedico este artículo.

 

Los huangudos o caparinas pasaban gritando por las calles en el Siglo XIX y XX, para que la gente salga a darles la basura de sus casas, ¡Qué servicio personalizado¡ ¿no?, por esa razón es llamado así, su nombre significa “gritador”, a este personaje lo vemos en distintas fiestas con una escoba de retama barriendo de lado a lado para abrir campo para el desfile.

 

Los que se levantan tempranaso a dar un trote por La Laguna me entenderán que causa asombro que tan temprano y quien sabe de dónde salen estos personajes con una carretilla a dejar pepa las calles y aceras, pepa por lo limpio porque si hablamos de huecos esos están buenos para ir a plantar árboles como lo están haciendo en otras ciudades, pero bueno, estos señores y señoras cuyas familias pasan en anonimato, no les he escuchado decir: ORGULLOSAMENTE MI TAYTA O MI MAMA o YO MISMITICO SOY CAPARICHE. ¿Acaso es un oficio del cual avergonzarse? Al contrario.

 

Ellos en las fiestas también decían algunos chistes como el siguiente que muestra la tenacidad y jactancia que se tenía de ser de este oficio: “Duro duro, bailando carajo, Capariche ca alegre está, Capariche soy carajo, limpiando todito cuerpo de calle carajo, den a Capariche un traguito carajo, por las fuerzas de barrer”. Si ven a lo que me refiero.

 

Entonces ser y hacer esto, diríamos que es un BUEN HECHO o buena hazaña para la ciudad, pero el desecho nuestro ¿estará bien dejarlo por donde quiera? Quizá si porque les damos trabajito a los pobres dirán, pero señores, señoras, señoritas que leen este artículo, COMO ESTÁ TU CORAZÓN ESTÁ TU ROSTRO, COMO ESTÁ TU CORAZÓN ESTÁ TU CIUDAD, con esto no pretendo decir que es tu culpa o peor aún, que sigamos nomas ensuciando.

 

Sabían que “Según la Organización Mundial de la Salud, en el Ecuador las ciudades que SOBREPASAN el nivel de contaminación y que es perjudicial para la salud son: Sto. Domingo, Milagro, Quito, Latacunga, Manta y Portoviejo” y sin árboles, sin ríos limpios, como diría Marco A. Solís ¿A dónde vamos a parar?

 

Así que la basura se seguirá generando y las autoridades tomarán medidas hasta drásticas para moderar y controlar nuestros “malos hábitos”, te invito a ir a El Salto, probablemente dirás: es que ellos no son de aquí, allá en el campo tienen esa costumbre, no es culpa mía, déjame decirte que NO ES JUSTO QUE VIVIENDO EN UNA CIUDAD QUE ALGÚN DÍA FUE CONSIDERADA COMO CIUDAD HOSPITALARIA ahora reciba a los turistas que cruzan el puente 5 de junio con una perfumería tan aromática y con una alfombra de plástico.

 

Autoridades, sigan tomando decisiones en función de esto, pero si hago el llamado de atención a todos quienes somos CIUDADANOS a VALORAR A ESAS PERSONAS QUE SE LEVANTAN TEMPRANO PARA DEJARNOS LIEMPIESITA ESTA LLAKTA, ¿tú te levantarías a esa hora a limpiar toda una cuadra?  Entonces pongamos más tachos o abramos los mellocotes y busquemos un tachito por amor a tu ciudad, POR AMOR A DIOS.