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Día Internacional de la Poesía

Por: Carlos Herrera T.
Por: Carlos Herrera T.
Félix Valencia Vizuete, retratado en una plumilla con su característica cabellera | Fotografía: Monografía de Cotopaxi
Félix Valencia Vizuete, retratado en una plumilla con su característica cabellera | Fotografía: Monografía de Cotopaxi

Hoy 21 de marzo, es el día de la poesía, en la cual se rinde homenaje a aquellos hombres, quienes legaron su trabajo y nos brindaron su magia lírica con entusiasmo y desinterés. Latacunga tuvo y tiene valiosos baluartes de la poesía, entre los que destaca el gran Félix Valencia, un hombre quien mostró entre versos de fatalismo, la realidad austera de los hombres, y cómo el arte puede llevar al hombre a ser grande entre la podredumbre. Hijo de Pedro Valencia y de Dolores Vizuete, este gran ser humano fue un bardo que vivió una desolación y abandono desesperantes, pero supo extraer de su exclusión algo tan valioso como fue su poesía y se convirtió en el más grande de su tierra, muy a pesar de haber vivido como el más pequeño de ella.

 

Este hombre murió entre el abandono y el olvido. Se dice que al estar trabajando en el Hospital San Juan de Dios, murió víctima de tifoidea, contagiado de los pacientes a quienes servilmente atendía, y sus restos nunca fueron encontrados. Quizá porque el destino quiso llenarlo de misterio aún en su muerte y más allá.

 

 

He aquí unos versos dedicados al maestro de la poesía… Un humilde tributo al grande vate de Latacunga. 

 

A FÉLIX VALENCIA…

 

Maestro de las sombras y el amor a la muerte,

¡oh! tú que conquistaste la vía del sosiego,

llévame de la mano, pues soy un hombre ciego,

que no puede rendirse a su tétrica suerte.

 

Amigo que en las noches me das tu brazo fuerte,

que me llevas contigo al campo solariego,

enséñame el camino del templo palaciego,

en donde tú descansas ahora al ser inerte.

 

Tu vida fue una efímera ablución de misterio,

que nos mostró el camino certero hacia el imperio,

aquel donde los grandes viven en gozo incierto.

 

Aquel donde tú estás, y moran a tu lado,

los poetas malditos y los decapitados, 

el país del silencio, de los líricos muertos.