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En Lata no hay nada, vamos a beber que se hace.

 

 

 

 

 

Por Carlos Sandoval

Quienes no hemos dicho esta frase tan típica “vamos dos” después de un día pesado de clases, de trabajo o simple y llanamente porque hay una celebración, o porque no hay nada que hacer. El hábito de beber se ha vuelto tan común en la rutina diaria y no se diga en los Latacungueños con esos “soles bieleros” que de repente hacen. Cada vez que te topas con algún pana o alguna "man", y te preguntan de dónde eres y respondes de Latacunga, escuchas un ¡Huy allá toman duro, “tragaso” has de ser, buen hígado has de tener!

 

Vaya que nos hemos ganado esta fama, pero quiero contarte que no es solo por Mama Negra o porque salimos de clases directito a donde la “veci” a que fíe unas chelas, dejando la cédula de prenda, sino porque la cultura del vino, chicha, bebidas fermentadas en sí ha estado desde tiempos ancestrales en nuestra sangre mashca, tan impregnada que ahora es innegable decir en las fiestas ¡Yo si chupo!

 

Si nos remontamos a épocas prehispánicas y preincaicas, las bebidas fermentadas fueron productos del hábito de beber no para embriagarse sino para llegar a lo espiritual, ejemplo de esto podemos destacar la leyenda de Taconque, un cacique que comandaba la población de Tacvnga separada de la población Shyri, entre ellos los ancianos toman VINO DE MOLLE, el mismo que les provocaba alucinaciones y los trajo al centro de tres lagunas, “San Felipe, San Martín y Nintinacazo” este sitio hoy llamado “El Calvario”, fue su primera morada.

 

Saltándonos en el tiempo a la época Inca, recordemos tres principales cosas: Tacvnga fue llamado “Tambo Real”, Sigchos fue la “Última morada de Atahualpa” y existió el Aguadinca [1] ; por lo tanto se denota que tuvimos influencia Incaica. Lógicamente se trajo costumbres y tradiciones, que entre ellas estaba la elaboración de “chicha” conocida como “sara-aswa”, la misma que era elaborada por mujeres a las que se las llamaban “aswamama”. Los rituales consistían en que en medio de las fiestas, o taquíes [2] se reunían y el jefe o cacique comenzaba a repartir esta bebida desde el más al menos importante, siempre llevando dos vasos, uno para él y otro para el que debe aceptar la bebida. Entre los cronistas se tenía la concepción de Tacvnga como un sitio donde: “comen luego por las mañanas… y después que han comido carne o pescado, todo el día gastan en beber su chicha o vino que hacen de maíz, trayendo siempre el vaso en mano”

 

Civilizándose un poco ya esta costumbre del beber, en el siglo XVIII el Padre Jesuita Mario Cicala habla sobre nuestro querido terruño y acerca de la bebida, diciendo: “De los vicios y virtudes de aquellos habitantes… ciudadanos de complexión robusta… las mujeres, la mayoría de ellas nobles tienen bastante elegancia, todos con grandes energías para el trabajo… fue la primera ciudad que recibió, por así decirlo, con los brazos abiertos el Estanco Real del Aguardiente de Caña…también domina grandemente… un baile llamado Fandango”, como vemos Tacvnga engalanada siempre estaba con fiestas y gente de refinadas costumbres practicaba el “vicio” del beber, pero también los “plebeyos” lo hacían y de forma grotesca hasta el punto de embriagarse.

 

Tal es el caso de nuestra Independencia, donde el 11 de noviembre de 1820, después de la batalla, el estanco de Aguardiente de los españoles Realistas en lo que hoy es el convento de Santo Domingo, fue vaciado y llevados los barriles de licor a la plazoleta; Mariana de la Riva y Josefa Calixto motivan a festejar con dicha bebida hasta el punto de que legendariamente se embriaga toda la ciudad y no se firma el Acta de Independencia. Mi pregunta es ¿Dónde está?, este tema será tratado en un próximo artículo.

 

Una vez dada la pincelada histórica, las bebidas que caracterizan a nuestra tierra, algunas prevalecen hasta el día de hoy mientras que otras ya se han perdido, son las siguientes: vino de molle, guarapo chuflay, mistelas, pulque, champús, aguardiente, rompope, puntas, caspiroleta, chaguarmishqui y el famoso canelaso.  

 

Hoy en día ya esta práctica desde el campo hasta la ciudad, desde los indios blancos (refiriéndome a las familias que aún creen ser las “nanay” de Latacunga), hasta los indios puriticos de allá del campo, toman, beben, guaspetean, guarapean, y luego con “chuchaqui” para pasar la chuma, van por un encebollado o dicen, “una cervecita para sentar el chuchaqui”, cosa que antes era típico irse a la calle de los Cachicaldos para tomarse una sopita de carishina y dormir como guatza.

 

Ya sea en Mama Negra, Carnaval, Semana Santa, cumpleaños, Navidad, Año Viejo, porque pasaste en las materias, porque te quedaste, porque te dejo la pelada o el pelado, porque nació el guagua, por el wasipichay, por lo que sea, se BEBE, como los peces en el río.

 

Espero te haya gustado este artículo, que lo hice no con el fin de que nos sintamos orgullosos de ser los mejores tomando o que nos consideren así, sino fue para que conozcas más de la cultura del licor en Tacvnga y puedas fundamentar él porque “Somos tragaso”, aunque algunitos guaguayashcas aún son cabeza de pollo.

 


[1] O conocida hoy en día como San Felipe

[2] Término sin una definición exacta, pero según los cronistas asevera la ritualidad y la bebida